Comer, rascar y cardar (añado), todo es empezar. Cuando empiezas a cardar, alguien te tiene que decir que pares. A la peluquera de Elle Macpherson nadie le puso freno.
Hay una regla no escrita que dice que, a medida que cumples años, tu melena debe acortarse. Otra de mi cosecha dice que, cuando tu cara empiece a acusar demasiado el paso del tiempo, debes evitar el pelo aplastado. Un poco de volumen distraerá al atención de las arrugas y líneas de expresión.
En el caso de Elle, el volumen ha llegado sin pasar antes por el corte. A base de mechones y cardados estratégicos disimula las patas de gallo, la posible papada y la -imaginamos- incipiente indefinición del óvalo. Y eso que todavía está bien guapa. Bastaría con optar por una melena más corta, que rejuvenece mucho y refresca cualquier look. El peinado de la foto le hace mayor.