Gwynethh Paltrow tiene unas piernas de escándalo, no cabe duda. Pero algo huele a chamusquina en ese frenesí por lucirlas en cada una de sus apariciones para promocionar Iron Man. Ya sabéis a qué me refiero. Es como si hubiera gastado tanto dinero o invertido tantos esfuerzos en ponerlas a punto que necesita amortizarlo como sea.
Este vestido de Stella McCartney es el que menos me gusta de todos los que se ha puesto estos días. Ese efecto de pasamanería, que no adelgaza precisamente, y esos puntos estratégicamente opacos resultan algo baratos.